El perro guía o perro de asistencia es un ser que está realizando un noble trabajo: facilitar la movilidad independiente a toda persona que necesite ayuda. Está entrenado para evitar obstáculos y buscar lo que su usuario le indique, logrando ser no sólo una herramienta para un mejor desplazamiento, sino un compañero fiel, atento a dar respuesta y cariño a quien tiene la fortuna de conocerlo.

En la foto, la perra de asistencia, Nala, es acariciada por Felipe, el primer niño latinoamericano en contar con la ayuda de un perro Lazarillo.

En la foto, la perra de asistencia, Nala, es acariciada por Felipe, el primer niño latinoamericano en contar con la ayuda de un perro Lazarillo.

Los hemos visto en la calle, vivaces, guiando a personas con algún tipo de discapacidad. Por lo general, Labrador Retriever o Golden Retriever. Hermosos perros de los cuales poco sabemos. Sólo que cumplen la noble misión de ayudar a personas que lo necesitan, ya sea para evitar obstáculos en el camino de las personas ciegas y con baja visión o alcanzarles cosas a toda persona con movilidad reducida. Pero ¿cómo son los perros guía?

Los perros guía se desplazan con seguridad e inteligencia. Una altura de unos 55 cm. aproximadamente, alto grado de vivacidad cerebral y ser sociables hacia seres humanos y animales, son algunas de las características que debe reunir un perro guía, de acuerdo a la Escuela para Entrenamiento de Perros Guía de México (www.perrosguia.org.mx). Asimismo, la escuela destaca que los perros Labrador Retriever o Golden Retriever demostraron poseer características excepcionales para ser perros guía: “De carácter dócil, fácilmente adiestrables, sin timidez ni cobardía, demuestran seguridad ante circunstancias extrañas e imprevisibles y suficiente agilidad mental como para ubicarse en el momento preciso. Por su gran susceptibilidad deben de ser tratados con cariño ya que valoran muy especialmente todas las demostraciones de afecto de su amo”